Puesto que con la implementación del último parche "The Fury of the Sunwell" (La Furia de la Fuente del Sol) termina oficialmente la primera expansión de "World of Warcraft: The Burning Crusade", me he permitido hacer un análisis final acerca de cómo ha cambiado la historia de la saga Warcraft desde el final de Warcraft 3: The Frozen Throne, para que a los fans que nos gusta todo lo del lore y eso tengamos más claro "en qué queda la historia" antes del lanzamiento de la segunda expansión, "Wraft of the Lich King". Todo este análisis, claro, desde un punto de vista muy personal.
Para los que jugamos Warcraft 3: The Frozen Throne y llegamos hasta el final del juego, la situación nos quedó clara de la siguiente manera: Arthas, traicionado por Sylvannas y debilitado a causa del ataque de Illidan al Trono de Hielo usando el Ojo de Sargeras, viaja a Northrend para salvar al Rey Lich de su destrucción por parte del Cazademonios, quien a su vez, tras haber fallado en su primer intento de acabar con el Oscuro Señor de los Muertos, se ve obligado a realizar un último intento por acabarlo o sufrir la ira de su amo, el demoniaco Kil'jaeden. Todos recordamos la batalla final por el Trono de Hielo, la épica Frostmourne chocando con las Espadas Dobles de Illidan, y el tajo en el estómago que Arthas le hace al semielfo, dejándolo sangrante sobre la nieve, mientras el Caballero de la Muerte asciende triunfal y se coloca la armadura del Rey Lich tras liberarlo del Trono de Hielo.
Hasta allí todo bien. Todos nos maravillamos y dimos a Illidan por muerto, y a sus aliados (los naga de Vashj y los elfos de Kael) por derrotados.
Con el lanzamiento de "The Burning Crusade" (aunque quizás ya desde antes), nos enteramos que Illidan no murió en la batalla con Arthas, sino que solo fue herido y que sus lacayos se encargaron de regresarlo a Outland para una dura recuperación. Aparecieron, entonces, las voces de protesta: "pero si Arthas lo mató", "¿no era que Arthas le había abierto el estómago con la Frostmourne?", "pero si Illidan está muerto", etc, etc, etc.
Pues sí. Como Blizzard ya nos tiene acostumbrados, Illidan hizo un regreso inesperado (o quizás no tanto) y estaba vivo, herido, pero vivo, y ese hecho (que estuviera vivo y que hubiese fracasado en destruir al Rey Lich) permitía darle cuerda a la tan temida venganza por parte del iracundo Kil'jaeden.
Y eso fue algo que todos nos quedamos esperando. Al principio, todos nos preguntábamos: si Illidan sobrevivió, ¿por qué Kil'jaeden no cobraba la venganza prometida? ¿Por qué dejaba que Illidan se recuperara en el Templo Negro y organizara sus fuerzas? ¿Por qué no aparecía en una tormenta demoniaca y aplastaba al Traidor con toda la ira de su poder?
Para entender esto, hay que tener clara la personalidad de Kil'jaeden. Ante todo, Kil'jaeden es "El Embaucador". Le gusta crear planes retorcidos y maquiavélicos para ejecutar sus venganzas y obtener sus objetivos, planes que generalmente son complejos, astutos y con una gran dosis de cinismo e ironía. Aparecer de la nada y aplastar a Illidan de un golpe es algo propio de Archimonde, pero no de Kil'jaeden. No es su estilo. Ya lo demostró en innumerables ocasiones, pero para muestra, dos botones: 1) corrompió mediante engaños a toda una raza, los orcos, con el solo objetivo de vengarse de Velen y los draenei, y después de lograrlo, simplemente los dejó abandonados a su suerte (que implicaba su autodestrucción: dos pájaros con una misma piedra); 2) la creación del Rey Lich, a partir de la tortura de Ner'zhul, fue parte de un plan maestro que involucraba la formación del Azote para destruir a la Alianza desde adentro y así hacer más sencilla la invasión de Azeroth, algo que no se le ocurrió ni al mismo Sargeras.
Por esta razón, su venganza contra Illidan implicaba un plan retorcido y maquiavélico, propio de su estilo, donde no solo acabara con su fracasado lacayo, sino que le dejara la puerta abierta a sus propias ambiciones megalomaníacas. Es allí donde entra a jugar un papel importantísimo Kael'thas Sunstrider.
Outland: una pantalla.
Para llevar a cabo su plan, Kil'jaeden necesitaba de un lugar estratégico. Éste lugar era Outland, naturalmente, por estar este planetoide ubicado en una dimensión donde se cruzaba el mundo físico con el Torbellino del Vacío. Este conocimiento, sin embargo, no era exclusivo de Kil'jaeden. Luego de su fracaso en destruir el Trono de Hielo usando el Ojo de Sargeras, Illidan sabía que, para refugiarse de la cólera de Kil'jaeden, tenía que controlar esta zona vital, cortándole al demonio toda posibilidad de entrar en contacto con él.
Para esto fue que Illidan escogió Outland. Muchos han cuestionado que, si Illidan realmente le temía a Kil'jaeden, ¿por qué escogió Outland como refugio? Simplemente fue una movida táctica: Illidan creyó que, cerrando los portales de Ner'zhul en Outland, evitaría que la Legión recibiera refuerzos y a la vez, evitaría que Kil'jaeden tomara control de ese territorio, pudiendo organizar una revancha contra él.
Pero Illidan sabía que no podía tomar Outland él solo. Sus nagas habían sido eficientes hasta ahora, y sobre todo, fieles, pero si quería derrotar a las fuerzas de Magtheridon, mucho más numerosas y con constantes refuerzos a través de los portales, iba a necesitar más aliados. Aquí fue donde surgió la idea de reclutar a los elfos de Kael. Illidan sabía de la sed de magia de los elfos, de cómo estos habían sido traicionados por sus antiguos aliados, y de la sed de venganza que colmaba sus corazones. Conocía sus antecedentes por haber sido él mismo aliado de los Highborne durante la Guerra de los Ancestros. Puso a Kael en un entredicho: aceptar la ayuda de un demonio a cambio de la sobrevivencia. Y Kael, con todo y el conflicto moral que eso implicaba, tuvo que aceptar lo primero si quería salvar a su gente. Illidan, entonces, le enseñó a los elfos como obtener energía de los demonios, pero solo lo suficiente para derrotar a sus enemigos y no que eventualmente le traicionaran: Illidan sabía que los Highborne no eran, nunca habían sido, totalmente de fiar. Vemos que, al final, sus preocupaciones eran reales: Kael'thas lo terminó traicionando.
Comienza el Ajedrez.
Colocadas las piezas, Illidan comenzó su ajedrez: atacó los portales de Ner'zhul, cerrándolos y aislando a su rival de turno, el pit lord Magtheridon, de recibir refuerzos. Para esto, unió fuerzas con los elfos, necesitados de magia, y con los Tábidos de Akama, que hacía años peleaban una guerra perdida contra la Legión, con el único objetivo de sobrevivir.
Magtheridon demostró no ser muy buen general: los Illidari derrotaron a sus fuerzas de orcos viles y demonios, y tomaron control del Templo Negro, su centro de operaciones. Cuando la victoria parecía segura, sucedió algo que Illidan no había previsto: Kil'jaeden ya había imaginado todo el plan de Illidan y se había preparado para su eventual triunfo en Outland. Apareció cuando nadie se esperaba que estuviera allí y conminó al Cazademonios a obedecerle o sufrir "su ira eterna".
Es claro que Kil'jaeden es un ser muy poderoso: hasta el mismo Illidan le temía, y por haber absorbido los poderes (y memorias) de la Calavera de Gul'dan (Gul'dan fue aprendiz de Kil'jaeden) sabía que tal enemigo era demasiado incluso para él. Por eso, Illidan termina reconociendo que "tal vez ocultarse en Outland no había sido la decisión más prudente".
Pero hay más. Ya desde su aparición frente a Illidan en el Templo Negro, Kil'jaeden empezaba a fraguar su venganza: le iba a dar otra oportunidad a Illidan porque "estos aliados que tienes parecen prometedores". ¡Kil'jaeden ya había caído en cuenta de que podía vengarse de Illidan usando a Kael! Retorcido, maquiavélico, inmoral... Y demasiado astuto. ¡¡Ya desde Warcraft 3, Blizzard nos está relatando el final de "The Burning Crusade"!!
La Tragedia de Illidan
El mayor engaño que hemos tenido desde antes del lanzamiento de "The Burning Crusade", es creer que Illidan Stormrage es el antagonista principal de la expansión. Error. Sí, Illidan, ese personaje fascinante, antihéroe por excelencia, cuyo club de fans compite por el primer lugar con Arthas, no es el villano de villanos de esta primera expansión. En la vorágine de eventos que constituye la historia de Warcraft, Illidan es un personaje importante, pero no es el personaje principal de "The Burning Crusade". Ese honor le corresponde a Kael'thas Sunstrider.
Es cierto. Véanlo claro. Al final, termina siendo Kael'thas más peligroso que el mismo Illidan, al punto de que tenemos que matarlo ¡dos veces! Illidan es fascinante, poético, tragicómico, casi "shakespiriano", pero termina como siempre: siendo el pato de la fiesta.
Imaginemos esto: Illidan ha prometido un futuro glorioso a los elfos si le siguen, pero todo es una charada. Allí, mientras se desangra sobre la blanca nieve de Icecrown, Kael'thas confirma lo que sospechaba desde que viese al semidemonio temblar ante Kil'jaeden en Outland: que su maestro en realidad no es todo lo poderoso que esperaba, que el futuro de su pueblo no está asegurado como había creído.
Más aún, y como el mismo Kael lo dice en la cinemática de "La Furia de la Fuente del Sol", la agenda de Illidan es miope: de regreso en Outland, el semidemonio, recuperado de la herida mortal de Frostmourne, decide enconcharse, apertechar sus fuerzas para protegerse de la segura venganza de Kil'jaeden. Illidan amasa sus fuerzas: recluta a varios de los elfos de Kael para enseñarles las artes de los cazadores de demonios, porque sabe que los va a necesitar si Kil'jaeden le ataca; empieza a hacer un ejército de orcos viles, valiéndose de su alianza con Kargath Bladefist, incrementando su número mediante la sangre de Magtheridon, encerrado en lo profundo de Hellfire Citadel.
Como Magtheridon antes que él, toma posesión del Templo Negro, la fortaleza más dura de penetrar en todo Outland, y expulsa a sus anteriores ocupantes, los remanentes del Concejo de las Sombras, fieles a la Legión, que se ocultan en Auchindoun.
Se vuelve paranoico, impredecible. Empieza a temer una traición y se aisla. En su debacle hacia la locura, llega a creer incluso que venció a Arthas. En palabras de Akama, "solamente se ha reemplazado un señor malvado por otro".
Es allí que empieza a perder el respeto de sus subalternos, principalmente de Akama y de Kael: el primero, por darse cuenta de que Illidan es malvado; el segundo, porque se da cuenta de que el semidemonio es un incompetente. Solo Vashj parece continuar fiel, pero aún así, hasta ella parece no ser de fiar completamente: es probable que Azshara tenga sus propios planes para ese vial del Pozo de la Eternidad que Illidan tan indulgentemente a dado a Vashj a cuidar.
A la locura de Illidan, se suma la impaciencia de Kael. Consumir la energía de los demonios es ofensivo, lento e insuficiente. La sed de magia de su pueblo es demasiado grande como par se saciada con tan viles acciones. Los demonios de los que se alimentan los elfos no son lo suficientemente poderosos para saciarlos, y con el cierre de los portales, ya no son tan abundantes. El más poderoso de ellos, Magtheridon, le está vedado por ser únicamente para los orcos viles. Y es allí cuando Kil'jaeden, como un murmullo de la conciencia, toca el oído del ya predispuesto Sunstrider: hay una fuente aún más poderosa...
El retorno de los Naaru: un inesperado obstáculo.
Hay, sin embargo, algo que ni el mismo Kil'jaeden había calculado. Desde algún otro planeta en una dimensión no conocida, aparece en medio de los cielos tormentosos de Outland, el Tempest Keep. Kil'jaeden conoce a sus señores: los Naaru, siervos de la Luz, enemigos acérrimos de la Legión, a la que están empecinados en derrotar, y que, probablemente, fuesen aliados de Sargeras antes de que el Titán cayese hacia el lado oscuro.
Peor aún. Con el retorno de los Naaru, reaparece también uno al que creía muerto y destruído: Velen El Profeta, su némesis milenaria. Kil'jaeden se da cuenta de que su hermano draenei ha logrado sobrevivir a la masacre que los orcos hicieron años atrás. El plan de vengarse y destruir a los Draenei ha fallado y esto le llena de cólera. Kil'jaeden sabe que Velen buscará a los Naaru y que juntos, serán una fuerza que rete el poder de la Legión.
El retorno de los Naaru es un vaso de agua fresca para Outland. Hay más buenas noticias: los Naaru no han regresado por casualidad. Con fascinación, nos enteramos que Khadgar el Mago y la Expedición de la Alianza, que hará tantos años fue más allá del Portal Oscuro, ¡ha sobrevivido!
Valiéndose de uno de los portales de Ner'zhul, Khadgar había sido capaz de guiar a la Expedición a un plano seguro donde protegerse de la destrucción de Draenor. Allí, había dado con A'dal, poderoso líder de los Naaru, y lo había convencido de volver a Outland para pelear una nueva batalla contra la Legión.
Kil'jaeden se dio cuenta de lo que ocurría: los Draenei no solamente se aliaban de nuevo con los Naaru, sino con la Alianza. Había que pararlos o todos sus planes fracasarían.
El ataque a Tempest Keep.
Era la primera prueba para su nuevo pupilo. Como otros antes que él, Kael venía a tomar el lugar que antes habían ocupado Ner'zhul, Gul'dan, Tichondrius y el mismo Illidan: lugarteniente de Kil'jaeden el Embaucador. Esto, claro, tenía que mantenerse en secreto, pues si Illidan se daba cuenta de la profana unión, seguramente destruiría a Kael antes de que éste pudiera llevar a cabo sus planes.
Así que Kael actuó su papel. Fingiéndose fiel a Illidan, éste le confió un vial del Pozo de la Eternidad, como a Vashj. Instruido por Kil'jaeden, convenció al semidemonio de que los Naaru eran una amenaza real a su poder en Outland. Illidan terminó de convencerse cuando A'dal y Khadgar reconstruyeron la antigua ciudad de Shattrat casi en su propio traspatio. Estaba decidido: los Naaru tenían que ser destruidos.
Para esto, el primer paso fue tomar Tempest Keep. Si lograban hacerse con el control de la nave interdimensional, los Naaru no podrían tener refuerzos. Era lógico que Illidan aceptara: era el mismo plan que lo había llevado a conquistar Outland. Kael sería el encargado de hacerlo, naturalmente, pero Kil'jaeden contaba con eso. Al mismo tiempo, Illidan colocaba a los Naga de Vashj en la Marisma de Zangar, desde donde podrían dar problemas a los Draenei de Velen. Illidan, cual marioneta, no se daba cuenta que su nueva estrategia era en realidad una patraña de Kil'jaeden para:
1) dividir sus fuerzas;
2) permitirle a Kael libertad de acción para lo que vendría después;
3) tratar de debilitar a los naaru y
4) destruir a Velen y los Draenei.
Las cosas salieron casi como esperaba: los elfos de sangre atacaron y tomaron Tempest Keep. Sorpresivamente, la nave se encontraba protegida únicamente por un Naaru, M'uru. Extraño, ¿verdad? Sin embargo, Velen y sus Draenei lograron salvar un satélite: Exodar. Valiéndose de él, los Draenei se teletransportaron hacia el único lugar donde podrían conseguir ayuda para lo que se venía: Azeroth. Era lógico. Khadgar les había instruido en dirigirse allí con la esperanza de que entraran en contacto con la Alianza (Khadgar ignoraba lo que había sucedido en Lordaeron). Los elfos, sin embargo, lograron sabotear Exodar antes de que partiera y el satélite se estrelló en las islas Azuremyst, totalmente al otro lado de lo que Khadgar esperaba. Ayudando a los Furbolgs de las islas, sin embargo, los Draenei lograrían, eventualmente, entrar en contacto con los Elfos Nocturnos (tradicionalmente aliados de los Furbolgs), y finalmente, hacer su ingreso a la Alianza.
Juego de Traidores: El Traidor Traicionado.
Tomado Tempest Keep, Kael'thas por fin tenía libertad de acción. Aislado en Netherstorm, totalmente al otro lado de Outland, el elfo podía actuar sin que Illidan sospechara. Allí, Kael tramó su traición: ahora, tenía su propia agenda y le tenía sin cuidado Illidan. Los demonios de la Legión allí, por orden de Kil'jaeden, plegaron su lealtad a Kael, nuevo lugarteniente del señor demonio, y empezó el proceso de drenar las energías de la Tormenta, necesarias para la siguiente fase del plan de Kil'jaeden. Se crearon las Forjas de Mana. Kael entró en contacto con poderes que jamás había imaginado llegaría a tener. Y su ambición empezó a crecer...
Al otro lado de Outland, Illidan continuaba su guerra contra los Naaru. Estos respondieron encargando la defensa de la ciudad de Shattrat a los Aldor, sacerdotes de los draenei. Los Enanos Wildhammer, a su vez, liderados por Kurdran, lograron una genial incursión en el Valle Shadowmoon, construyendo un fuerte desde donde atacar el Templo Negro. Danath Trollbane, a su vez, establecía Honor Hold en la Península del Infierno, constituyéndose una amenaza para el ejército orco estacionado en Hellfire Citadel. Illidan necesitaba refuerzos y, lógicamente, recurrió a Kael. Para guardar las apariencias, pero también porque sabía que los Naaru eran una amenaza a su propia seguridad, Kael envió a lo mejor de sus tropas contra ciudad de Shattrat. Y sucedió lo inesperado.
A las puertas de la ciudad, Voren'thal, el líder de las tropas, entregó las armas y pidió audiencia con A'dal. El viejo elfo, sacerdote de la Luz, en los tiempos de los Altos Elfos, profeta entre los suyos, había vislumbrado que una calamidad se avecinaba si los elfos continuaban el camino de su líder Kael. Voren'thal, probablemente uno de los fundadores de Quel'thalas, sabía bien que los actos del Príncipe se asemejaban en demasía a lo que había ocurrido milenios atrás, en la Guerra de los Ancestros, con Azshara. Pactos con demonios, ambiciones desmedidas, ansias de poder. Aquello no podía ir bien. El mismo Kael se había vuelto prepotente, arrogante, aquel elfo que había sido noble y augusto. Poniéndose al servicio de A'dal, Voren'thal fundó la Orden de los Arúspices, que casi en seguida entró en conflicto con los Aldor, recelosos de los elfos desde la caída de Tempest Keep. Los Arúspices, de inmediato, se dieron a la tarea de desenmascarar a Kael, pues todavía en este momento no conocían que el verdadero cerebro tras la operación, era Kil'jaeden.
De vuelta en Azeroth.
Así estaba Outland cuando se dio un hecho inesperado para todos: del otro lado en Azeroth, el demonio Kazzak había logrado dar con un artefacto lo suficientemente poderoso como para reabrir el Portal Oscuro. Kazzak había estado fungiendo como comandante de las fuerzas remanentes de la Legión en Azeroth, pero su mayor deseo era regresar lo antes posible a Outland para ponerse en contacto con el alto mando, pues Kazzak no era precisamente un genio militar.
A su vez, Azeroth había estado bajo una ténue paz durante los anteriores cinco años. La Horda y la Alianza, aunque no oficialmente en guerra, protagonizaban escaramuzas entre los rangos bajos, y una serie de alocados y jóvenes aventureros recorrían sus tierras en busca de tesoros y emociones.
De todas las naciones, la situación de los elfos de sangre en Quel'thalas era la más precaria: sin el Pozo del Sol, los más viejos y más jóvenes de ellos morían sin remedio, y la sed de magia hacía estragos entre la población. Gracias a ciertos hechos ocurridos alrededor de una ingenua chica llamada Anveena, las fuerzas de Lor'themar Theron, Ranger General, habían logrado expulsar a la mayoría de las fuerzas del Azote, destruyendo a su líder en el proceso, el traidor elfo Dar'khan Drathir, y retomando el control del amado Bosque de Eversong, y reconstruyendo la ancestral Silvermoon. En estos hechos había tenido una intervención determinante la Reina Banshee Sylvannas Windrunner, antiguamente Ranger de Silvermoon y ahora señora de los Forsaken, quienes a su vez habían pactado con la Horda. Mediante Sylvannas, los elfos de Azeroth lograron hacer una alianza con la Horda, que les dio soporte, en parte por estrategia y en parte para encontrar una cura a la sed de magia, como los orcos la habían encontrado a la sed de sangre.
Pero los elfos de Azeroth desconocían todo lo que ocurría en Outland. Kael se había marchado con la promesa de encontrar una cura a la sed de magia. Cuando el Magister Rommath, enviado por Kael, apareció en Silvermoon con noticias del Príncipe y de una tierra prometida, los elfos, quienes la pasaban realmente mal en Quel'thalas, decidieron lanzarse a la aventura en busca de la promesa de su Príncipe. Lo que hallaron fue muy diferente a lo que esperaban. La llegada del Naaru M'uru, sin embargo, enviado por el Príncipe para que se alimentaran de su energía, despertaba nuevas espectativas con la creación de los Caballeros de la Sangre. La Luz, que los había traicionado, era ahora abusada cruelmente para los fines vengativos de los caballeros. Pero el acceso a M'uru era para unos pocos privilegiados, no para toda la población.
La apertura del Portal Oscuro, a su vez, trajo también noticias para el resto de la Horda. Thrall estaba decidido a redescubrir el pasado de su pueblo y ver si había esperanzas para el antiguo Draenor, por lo que envió a sus tropas al mando del fiel Nazgrel para enterarse de la situación allí.
La Alianza, también, no se quedaba cruzada de brazos. Cuando llegaron las nuevas desde la Fortaleza Nethergarde de que el Portal funcionaba de nuevo, en Stormwind temieron lo peor. Había también noticias de los elfos nocturnos sobre estos extraños Draenei que hablaban del peligro que eran las fuerzas de Illidan.
La Horda y la Alianza, entonces, se aprestaban para lanzarse en una aventura frenética por el control de Outland.
"No estáis preparados..."
El patio se le llenaba de problemas, entonces, a nuestro héroe Illidan. Al problema de los Naaru, la traición de Voren'thal y su temor por el regreso de Kil'jaeden, se sumaba la apertura del Portal. No bastaba con tener un felriver a la puerta del Templo Negro para colmarle los nervios, sino que ahora la Alianza y la Horda venían a Outland a aumentar su dolor de cabeza. Era evidente que muchos de ellos (principalmente sus hermanos kaldorei) no lo recordaban con aprecio. Y es que intentar destruir el mundo en dos ocasiones no era precisamente un recuerdo halagueño.
En Outland, muchos secretos fueron revelados: sorprendentemente, muchos orcos habían logrado sobrevivir a la destrucción de Draenor y se habían mantenido incorruptos. Estos orcos, llamados Mag'har, estaban dirigidos nada menos que por Geyah, la abuela de Thrall, y el hijo del legendario Grom Hellscream, Garrosh.
Estas nuevas motivaron a Thrall a viajar a Outland. Era obligatorio. Mucho de la ancestral tierra de Nagrand, patria orca, estaba intacta, y los espíritus habían empezado a mostrar benevolencia de nuevo. Se construyó la fortaleza de Thrallmar en Hellfire, pues era necesario combatir a los orcos viles de Hellfire Citadel, aberrante recuerdo de un pasado vergonzoso. Rexxar, a su vez, redescubría a su raza, los Mok'nathal, de los que creía ser el último, y se reconciliaba con su padre.
Había más. En Nagrand, el misterio de la montaña sagrada Oshu'gun era desentrañado. La montaña era en realidad una gigantesca nave interdimensional, similar a Tempest Keep, en la que los draenei habían sido salvados de la ira de Kil'jaeden en Argus. Fue en Oshu'gun donde los ancestros profetizaron que de la sangre de Durotan vendría la salvación de los orcos. Fue en Oshu'gun donde Ner'zhul se dio cuenta que había sido engañado por Kil'jaeden. Y era en Oshu'gun donde el moribundo K'uré creaba un vacío de sombras que convertía a los espíritus de los ancestros en caminantes del vacío, reclutados por la Legión para sus propios fines perversos.
La Alianza, mientras tanto, se ocupaba de sus propios asuntos. El Círculo de Cenarius y el Anillo de la Tierra se encargaban de reforestar el Bosque de Terrokar, enfrentándose en el proceso a la pérfida raza de los Arrakoa, que buscaban revivir a un Antiguo Dios, y de proteger Zangar de las acciones destructoras de los Naga de Vashj, descubriendo que estos drenaban el agua hacia Coilfang Reservoir con el objetivo de crear un nuevo Pozo de la Eternidad, cobrando la vida de Vashj en el proceso. A su vez, agentes de ambas facciones penetraban en Aunchindoun, donde los remanentes del Concejo de las Sombras habían invocado a la destructiva criatura Murmur, escencia del sonido. Y en las montañas Filoespada, se libraba una batalla para salvar a los Nether Dragons de las garras del clan Dragonmaw de Zuluhed el Viejo, descubriendo en el proceso, que la progenie de Neltharaku había surgido a partir de los huevos que Deathwing El Destructor había ocultado en Draenor con la esperanza de revivir al Vuelo Negro.
El verdadero reto, no obstante, aún estaba por venir.
"Traidor... En verdad, yo fui el traicionado... Aún hoy soy cazado... Aún hoy soy odiado... Pero hay momentos en que se debe forzar la mano del destino..."
Si Illidan hubiera sido un tipo más racional, se habría dado cuenta de que era mejor aliarse con los Naaru que combatirlos. Irónicamente, esa ceguera mental fue finalmente su perdición.
Aislado, vacío, Illidan aún no terminaba de comprender que se había sellado su destino, que había sido manipulado por sus enemigos y que a la hora de la verdad, estaría solo. Eso, sin embargo, no era nada nuevo. Siempre había estado solo, poniendole el pecho desnudo a las balas, desde hacía diez mil años. Odiado, cazado como un perro, aún su propio hermano le había mandado diez mil años a la sombra. Lo único que amaba, su venerada Tyrande, se encontraba a miles de kilómetros en otro mundo, y estaba seguro de que nunca la volvería a escuchar (porque no puede verla). La vida había sido injusta con él, y en los pocos momentos de lucidez que ahora tenía, en medio de la noche, de rodillas en la cúspide del Templo Negro, sostenía la Calavera de Gul'dan en su mano, odiando y odiándose, preguntándose "ser o no ser".
Por lo menos, dentro del Templo estaba seguro. Además, esa molesta Maiev Shadowsong languidecía su prisión en lo profunda de Warden's Cage. Se aseguraría que pagara con diez mil años de oscuridad lo que él había sufrido...
Cuando la puerta de su cámara cayó y miró a Akama rodeado por los ejércitos de la Horda y la Alianza que venían por él, Illidan supo que su destino estaba sellado. Aún así, si el Clan Nihilum quería su cabeza, la batalla sería larga y sangrienta. Y lo fue. Lo único que no se esperaba era que, en el punto más álgido de la misma, Maiev Shadowsong, la Venganza en persona, apareciera para cobrarse la vida de Naisha.
¿Dónde estaban Kael y Vashj? En el fondo, Illidan sabía que no podía contar con ellos. Nunca más. Pero el Cazademonios vendió cara su derrota. Cuando la hoja de la espada curva de Maiev descendió sobre su cuello y cegó para siempre su vida, Illidan sabía, en lo profundo de su alma, que cuando el momento llegara, lo iban a extrañar.
La derrota del Rey Sol.
Al principio de este largo relato, dijimos que el verdadero villano de "The Burning Crusade", es Kael'thas Sunstrider. Autoproclamado Rey Sol, el último heredero de Dath'remar Sunstrider se aprestaba a ejecutar el plan que tan hábilmente había elaborado en secreto durante estos años. Había recogido suficiente energía en las Forjas de Mana, la cual utilizaría para realimentar el Pozo del Sol en Azeroth. Esto, sin embargo, implicaba un pequeño problema: para lograrlo, tenía que pagar un precio muy caro a favor de su benefactor, el pérfido Kil'jaeden.
Kael, no obstante, ya había cruzado hacía tiempo la frontera de lo permitido. Su trabajo, además, había desestabilizado enormente la Tormenta sobre Tempest Keep. Según los estudios realizados por los Goblins estacionados allí, si Kael continuaba "el drenaje" de la energía de la Tormenta, ésta se desestabilizaría al punto de estallar y crear un nuevo cataclismo que seguramente arrasaría Outland. Los Goblins, claro, habían construido un cohete para lanzarse a la Tormenta para poder darse cuenta de esto, pero es que son Goblins...
Pero había más. Gracias a las investigaciones de los Arúspices tanto en Azeroth como en Outland, finalmente se había descubierto la conexión de Kael con la Legión. Asombrados, los mismos elfos de sangre que habían viajado a Outland con la esperanza de la tierra prometida se veían ahora urgidos a combatir a su "salvador". A'dal mismo estaba consciente de que, al final, Kael resultaba más peligroso que el mismo Illidan, pero como veremos, esto ya lo sabía de antemano.
Tempest Keep, entonces, se volvió en campo de batalla de la Netherstorm. Las fuerzas enviadas por A'dal asaltaron la fortaleza, despachando en el proceso a los lugartenientes del Rey Sol, hasta confrontarlo en persona. Y el que una vez fue el más amado de los altos elfos se convirtió en el enemigo de todos. Arrebatado del poder que una vez fue suyo, Kael habría muerto de no ser porque, oh poder de Kil'jaeden, una de sus esferas verdes logró conservar su escencia intacta. Y aunque mal herido, el Rey Sol logró sobrevivir... y volver a casa.
Finale: el destino está a la mano.
Es ahora que finalmente encajan todas las piezas. El ajedrez de Kil'jaeden está completo. Mientras la Horda y la Alianza se desgastaban luchando contra Illidan en Outland, es en Azeroth donde se decidiría todo. Al fin y al cabo, el Traidor había servido para algo, después de todo: ganar tiempo.
Ese había sido el plan desde el principio. Igual que Sargeras hacía diez mil años, Kil'jaeden había seducido a un ambicioso de poder, para abrir un portal hacia Azeroth y traer el Apocalipsis. Solo que él triunfaría donde Sargeras había fallado y ahora si se convertiría, por derecho propio, en el único y auténtico Señor de la Legión Ardiente. La Cruzada iniciada hacía tanto tiempo finalmente daría su fruto: vencer o vencer.
Pero en estas historias, siempre hay algún cabo suelto, aún para un villano tan astuto y fascinante como Kil'jaeden. No por nada, le llaman "profeta" a Velen. Una vez más, el que una vez fue su mejor amigo vendría a ser la piedra en el zapato de sus planes. Hacía mucho tiempo ya, que Velen había visto el futuro, y conocía de los planes de Kil'jaeden. A'dal había sido advertido y un plan ha sido preparado para detener los planes del Man'ari eredar.
Por eso fue tan fácil tomar Tempest Keep... Un solo Naaru, M'uru, fue dejado atrás por sus hermanos, pero todo estaba planeado. Múru había aceptado, desde hacía tiempo, su papel de mártir en esta novela, porque sabía que de su acción, vendría la redención de los elfos de sangre. Su sacrificio ha permitido que los elfos vuelvan por el sendero de la Luz, de la mano de Lady Liadrin y de Voren'thal. Lamentablemente, para él es tarde: el hostigamiento contínuo al que fue sometido en Silvermoon ha iniciado un proceso irreversible hacia el vacío... convirtiéndolo en el Dios Voidwalker Entropius.
En tanto, Kael'thas regresaba a casa, solamente que un poco... diferente. De su anterior encuentro, había salido maltrecho... ni siquiera se sabe si había salido vivo. Su cuerpo, rearmado como una marioneta por Kil'jaeden, se asemeja ahora más a un lich, con un horrible cristal verde incrustrado en el pecho. Es irónico. Kael termina convertido en lo que más odia y sirviendo al individuo responsable de crear el Señor del Azote, que destruyó Quel'thalas en primer término. No sabemos si Kael es una criatura revivida, como un muerto viviente (la Legión tiene experiencia en Nigromancia) o solamente vive "porque Kil'jaeden así lo quiere" (como le ocurrió a Ner'zhul).
Aunque ha logrado traer la energía recolectada en las Forjas de Mana, esta parece no ser suficiente para reactivar el Pozo del Sol. Sin embargo, Kael se ha enterado de que la esencia del Pozo ha sobrevivido en la forma de un avatar: la chica humana Anveena. Por eso, ataca Sunwell Plateau y secuestra a Anveena, colocándola en una esfera de energía donde sus poderes serán drenados para energizar el Pozo. Y cuando la energía sea suficiente, el Portal se abrirá y dará paso... al que nos liberará a todos.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 7:15 pm Asunto del mensaje:
¡Magnífico! espléndido resumen de la Burning crusade jajaja, has atado todos los cabos, espero que la gente se lea esto y pare de preguntar cosas del tema.
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Mandado: Jue Mar 27, 2008 7:47 pm Asunto del mensaje:
Interesante, muy interesante.
Esto da sentido al título "Burning Crusade". Se refería a esta última expansión mas que a todos los hechos ocurridos anteriormente. Interesante jugada.
Aquí es donde la legión se juega todo lo que ha estado haciendo. La derrota le supondría a Kil'jaeden un volver a la casilla de salida
PD: Que afán está cogiendo Blizzard con crear "héroes trágicos". Illidan (en su búsqueda de poder y conquistar a Tyrande), Arthas (Por salvar a su gente, ahora se encuentra en northrend tras haber matado todo lo que respirara en lordaeron) y ahora Kael. ¿Tan ciego estaba de lo que pretende Kil'Jaeden? _________________ (Y el de la armadura antes era Arthas, no te digo mas)
Asi Dios mató a todos... a los buenos... a los malos...y hasta a Steve
Mandado: Jue Mar 27, 2008 8:04 pm Asunto del mensaje:
Blade edge mountains (montañas filoespada), thunderclan fortress creo que se llama (es para rexxar) y villa mokna'thal para su raza y su padre. _________________ 87451232549087. 6.
,1.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 8:20 pm Asunto del mensaje:
Koma escribió:
Interesante, muy interesante.
Esto da sentido al título "Burning Crusade". Se refería a esta última expansión mas que a todos los hechos ocurridos anteriormente. Interesante jugada.
Aquí es donde la legión se juega todo lo que ha estado haciendo. La derrota le supondría a Kil'jaeden un volver a la casilla de salida
PD: Que afán está cogiendo Blizzard con crear "héroes trágicos". Illidan (en su búsqueda de poder y conquistar a Tyrande), Arthas (Por salvar a su gente, ahora se encuentra en northrend tras haber matado todo lo que respirara en lordaeron) y ahora Kael. ¿Tan ciego estaba de lo que pretende Kil'Jaeden?
Yo creo que eso se debe a que hay mucha influencia de "literatos" en la creación de la historia. Ya las cosas no son como en Warcraft 2, que todo era blanco y negro (Alianza mala, Horda buena... ¿o era al revés? ), en donde los héroes de ambos bandos tenían muy claro su rol: Lothar era un héroe, casi un mártir, mientras Doomhammer era un bastardo que había tomado el poder asesinando a su líder por la espalda.
Ahora, en cambio, todo es gris: el que es héroe hoy, mañana es villano, y al revés. Illidan, de todos modos, ya había sido definido como un antihéroe trágico desde las novelas de Knaak. Para mí, el cambio más original era el de Arthas: me fascinaba la historia del Príncipe que terminaba corrompido tratando de hacer lo correcto. Lo de Kael sí me parece más forzado: creo que su tragedia es una copia de la de Arthas (si hasta la misma novia tuvieron), aunque si me parece muy original como lo han manejado. Lástima, eso sí, perder un héroe de sobra carismático como Kael.
Edit: y no creo que Kael no supiera lo que Kil'jaeden planeaba. Para mí, simplemente le vendió el alma al diablo (literalmente). _________________
Mandado: Jue Mar 27, 2008 8:24 pm Asunto del mensaje:
Pues aunque sabiendo que el lore de kael'thas a molado mucho en el wow (creo que es el único personaje que dentro del juego a ido evolucionando), sigo lamentando mucho más la perdida de illidan xD. _________________ 87451232549087. 6.
,1.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 8:37 pm Asunto del mensaje:
Muy bueno!
Es la respuesta perfecta a un post que abrí hace nada preguntandome 'cómo sería el lore escrito de todos estos acontecimientos'. Incluso pusiste el detalle de Nihilum!
Si hay algo que me mantiene jugando a este juego es el lore, pese a no ser un GRAN conocedor del mismo, pero gracias a artículos como este puedo mantenerme al día y seguir disfrutando del WoW en la medida de lo posible. Y esta vez me toca agradecértelo a tí, Roderich.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 9:21 pm Asunto del mensaje:
Macana escribió:
Muy bueno, lástima que el final de la expa sea tan trágico .
Depende de cómo lo veas.
Trágico para Kael, Vashj e Illidan, a los que teníamos por héroes (aunque aquí son villanos). Trágico para Anveena y para Kalec, que son separados por el sacrificio de ella ( 8) ). Trágico para Kil'jaeden, que ve de nuevo sus planes frustrados.
Pero para el resto de Azeroth:
1- Los elfos han sido redimidos y la sed de magia curada.
2- M'uru ha sido liberado y Velen salva su "chispa" para revivirlo.
3- La Horda redescubre sus orígenes al encontrar a los Mag'har y Rexxar se reconcilia con su padre.
4- La Alianza ha recuperado a sus héroes (Khadgar, Danath, Kurdran) y es probable que Varian Wrynn retorne para la próxima expansión "como un héroe versátil y dinámico" (este tema lo trataré en otro artículo el fin de semana o la otra semana).
5- Azeroth ha sido salvado de la Legión una vez más.
Quote:
Muy bueno!
Es la respuesta perfecta a un post que abrí hace nada preguntandome 'cómo sería el lore escrito de todos estos acontecimientos'. Incluso pusiste el detalle de Nihilum!
Si hay algo que me mantiene jugando a este juego es el lore, pese a no ser un GRAN conocedor del mismo, pero gracias a artículos como este puedo mantenerme al día y seguir disfrutando del WoW en la medida de lo posible. Y esta vez me toca agradecértelo a tí, Roderich.
Gracias!
Edit:
Me imagino que próximamente, luego de que le hayan pateado el trasero a Kil'jaeden un par de veces, Blizzard publicará algún artículo en la página oficial tipo "The Story So Far", para poner la información "oficial" de cómo quedan las cosas antes de la otra expa. Claro, diferirá en mucho de este (no creo que sean tan específicos), pero en lo macro, será algo así.
Y lo de Nihilum... yo creo que en algún momento, este Clan podría ser incluído en el lore oficial, como un homenaje o algo así, porque matar a Illidan a la primera... te cuento que es un logro enorme. ¡Si ya lo hicieron con Leeeeeeeeroy Jenkins!
Mandado: Jue Mar 27, 2008 9:50 pm Asunto del mensaje:
Acabas de aclarar el Lore totalmente, dejando claro que Blizzard no se saca de debajo de la manga las cosas (y si lo hace le sale inusualmente bien). Me ha dejado impresionado hasta a mí, no me esperaba que fuera tan rebuscado. Kil'Jaeden es digno de ser admirado.
¿Dónde están ahora todos esos que lloraban cuando aparecieron chamanes draeneis y paladines elfos? _________________ Cuando mueras, procura que no sea porque ya no tienes nada por lo que vivir, sino porque tienes algo por lo que morir.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 9:54 pm Asunto del mensaje:
Ya que lo dices, con sed de magia curada....¿Haran como siempre y dejaran la horda?
Los elfos siempre han sido un poco veletas. En el warcraft2 no entraron en conflicto hasta que la horda trabó tratos con los trolls con los que luchaban.
Despues del warcraf2, los elfos se separaron (basicamente no querian saber nada de pagar mantenimiento del campo de internamiento). Pasado el peligro, vuelven a ir a su bola.
Warcraft3, que yo sepa, los elfos no se unen a la alianza formalmente hasta que ya es demasiado tarde y el pozo del sol es destruido (los elfos que manejas en la campaña de Arthas podriamos considerarlos "voluntarios"). Eso explicaria por que los elfos no tienen apoyo enano/humano.
Frozen Throne, se unen a Illidan por la esperanza de poder curar su adiccion a la magia (dicho de paso ¿entonces Illidan le mintio a Kael sobre la adiccion cuando le dijo que era incurable?)
WoW, Los elfos Se unen a la horda debido a que, en su necesidad de conseguir saciarse han hecho pactos con los demonios (version resumida).
Entonces ahora, ¿podría ser que volvieran a darle la espalda a la horda y ser independientes?
Ya se que en el juego no se hará (a ver como le dices a media horda que borre su char elfo XD) pero en el lore ¿como lo pondrian?¿tal vez, los elfos dejarian de trabar tanta relacion comercial, permitiendo a la horda la entrada y salida pero no participando belicamente? _________________ (Y el de la armadura antes era Arthas, no te digo mas)
Asi Dios mató a todos... a los buenos... a los malos...y hasta a Steve
Mandado: Jue Mar 27, 2008 10:21 pm Asunto del mensaje:
Koma, hay un aspecto que altera toda tu idea, la sed de magia, nuuuuunca a estado curada, no leo eso en ninguna parte, lo único que dice Roderich de parecido es que los elfos de sangre han sido redimidos al dejar a los demonios (kael) y arrodillarse delante de los Naaru (como hizo Liadrin), por aliarse a la horda y por ayudar en la batalla final del sunwell xD.
Por cierto, lo de que se unieron a la horda por hacer pactos con demonios... no lo entiendo, tal vez no este especificado, pero la gran mayoría de los elfos de sangre de silvermoon en azeroth, hasta este parche o un poco antes, hasta antes de la toma de tempest keep, se creían que su príncipe era un crack que les quería ayudar.
Y se alían con la horda para tener algo en lo que apoyarse tras tener sus tierras destruidas y su población diezmada y con el problema de la sed de magia. _________________ 87451232549087. 6.
,1.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 11:16 pm Asunto del mensaje:
Roderich muchas gracias por este estupendo resumen Muchas cosas no las sabía ya que lo único que sé de Warcraft es lo que saco del juego y no he visto todas las instances y desenlaces que dices.
whitri, lo que yo creo es que los elfos de sangre de Azeroth, al ver que su "salvador" se había aliado con los demonios pues prolongaron su alianza con la Horda.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 11:19 pm Asunto del mensaje:
Brillante sinceramente, me conocía y me conozco el Lore del warcraft desde que salio este juego... aun que bien es cierto que ultimamente lo recordaba algo distorsionado ^^U, pero leer tu "resumen" ha sido increíble, solo te digo que cenado delante del PC leyendo la historia que tan apasionadamente has contado , así que es digno de elogios.
En cuanto al Lore, siempre eh dicho que el Lore del warcraft es brillante, tiene todo un universo detrás y aunque pensamos que en Blizzard son unos mantas ( en parte xd ) tienen una historia muy bien montadas, así como unos personajes tan carismáticos como dignos de ser admirados...
Cierto que el final de ilidan y kael es trágico, me apena mas el de ilidan que kael, pues este ultimo es un HDP de verdad, Ilidan tiene su lado poético que hace que te apenes por el.
Aun quedan muchos retos, aun queda por destronar al al rey lich, que sera un gran reto y una gran aventura... pero sobretodo, queda mucho por descubrir del universo Warcraft. Ojala sacasen un W4 todo sea dicho.
Mandado: Jue Mar 27, 2008 11:38 pm Asunto del mensaje:
Whitri, lo que yo he dicho es que se unieron "con la esperanza de curar su sed" no de que se unieran y por ello se les fuera. Entonces, Kael habria conseguido su objetivo, la horda tan solo serviria a los elfos para llegar a terrallende y una vez allá, curados y eso se habrian ido con Illidan, al haber cumplido su parte. Como nada de eso llegó a suceder, estan las cosas como se nos plantea
Hay que ver... con lo improvisada que parecía la unión élfica con la horda y va a ser una de las cosas mas "normales" que han ocurrido en la expansión xD
whitri escribió:
Y se alían con la horda para tener algo en lo que apoyarse tras tener sus tierras destruidas y su población diezmada y con el problema de la sed de magia.
Entonces ¿por qué no se aliaron con la alianza? ¿Va a ser que después de lo que pasó con Garithos no hubo nadie en la alianza que no se le ocurriera contactar con ellos? _________________ (Y el de la armadura antes era Arthas, no te digo mas)
Asi Dios mató a todos... a los buenos... a los malos...y hasta a Steve
Mandado: Vie Mar 28, 2008 12:01 am Asunto del mensaje:
técnicamente por lo de garithos no se alían con la alianza, aunque hay 2 embajadores en la torre de magos de nethergarde xD. _________________ 87451232549087. 6.
,1.
Mandado: Vie Mar 28, 2008 9:15 am Asunto del mensaje:
T-----T Mi pobrecito Kaeeeeeeel...que me lo engañarun!!! el es una victima si si siiii ....y ahora necesita una buena dosis de bocatas de jamon porque se me ha quedado en los huesos :_ _________________ Zidair's Fan
Mandado: Vie Mar 28, 2008 2:52 pm Asunto del mensaje:
La cuestión de la sed de magia y todo eso es algo complicado. Incluso, no queda totalmente claro cómo funciona. Se supone que los elfos han llegado a depender tanto de las fuerzas del Pozo del Sol, que una vez que fue destruido, entraron en una especie de "síndrome de abstinencia" que resultó ser letal para los más jóvenes y los más viejos.
Veámoslo de la siguiente manera: luego de la Guerra de los Ancestros, los Quel'dorei fueron exiliados por no poder prescindir de la magia, como sí lo habían hecho los Kaldorei. Esto nos plantea dos cuestiones:
1 - que la sed de magia sí se cura, puesto que en un principio, todos los elfos nocturnos usaban la magia, pero luego de la guerra, el uso de la magia arcana fue prohibido y aún así, los Kaldorei pudieron seguir viviendo sin ella y,
2 - que la adicción a la magia es un resultado consecuente del uso que se dio del Pozo en los eventos que rodearon la apertura del portal para que pasara Sargeras, donde el uso desmedido de los poderes del Pozo hizo a los Quel'dorei más sensibles a la destrucción del Pozo, porque los únicos que se hicieron adictos fueron los Quel'dorei, que estaban más en contacto con el Pozo, y no el resto de los Kaldorei (uso los términos Quel'dorei y Kaldorei para identificarlos, pero recordemos que son la misma raza), incluyendo a los Quel'dorei que estaban en contra de la Legión, como los seguidores de Dath'remar Sunstrider.
En esto también hay que incluir el hecho de que algunos Kaldorei usaron otras fuentes de magia (magia divina, como es el caso del druidismo y el culto a Elune), totalmente distintas de la magia arcana. Esto quiere decir que la magia divina puede vencer la necesidad de magia arcana.
Ahora bien, una vez que los primeros Quel´dorei llegaron a Lordaeron, se dieron cuenta de que, sin el Pozo, muchos de ellos se volvieron más frágiles y que ya no eran inmortales, como cuando estaban en contacto con el Pozo. Imagino que esto levantó el pánico. Quizás los elfos nunca habían visto a nadie morir por la edad o por enfermedades, solo por las guerras. Era pues, necesario, buscar un remedio. Dath'remar probablemente sintió que su pueblo estaba al borde de la extinción y tenía que hacer algo para salvarlos (exactamente lo mismo que hizo Kael). De allí surge el Pozo del Sol. Con una fuente de magia arcana tan basta y sin restricciones (los hyppies de los druidas Kaldorei ni siquiera se enterarían), aseguraba la continuidad de su especie.
Claro que, Dath'remar sabía que la energía del Pozo podría usarse nuevamente para atraer a la Legión y que los demonios que tanto les había costado vencer volvieran, de allí que se crearan las Piedras Rúnicas, que protegían las fronteras de Quel'thalas y disimulaban el uso de la magia de modo que las fuerzas de la Legión no detectaran sus energías.
Ahora, la existencia del Pozo del Sol plantea un problema: los elfos necesitaban del Pozo para mantener sus poderes, ser eternamente jóvenes e inmortales (o muy longevos). Sin embargo, los magos humanos y gnomos no necesitan de ningún Pozo del Sol para mantener sus poderes. Esto quiere decir que la necesidad del Pozo del Sol era algo propio de los elfos, que lo que necesitaban era la energía que manaba del Pozo, pero que aún sin él, podían hacer magia, solamente que sin el Pozo, envejecerían y morirían como lo hacen los humanos y otros seres que practican la magia. Resumiendo, la cuestión del Pozo es algo que está directamente relacionado con la inmortalidad y la eterna juventud. Además, gracias al Pozo, los elfos estaban dotados de la posibilidad de manejar grandes poderes que estaban vedados a otras criaturas, como los humanos.
Pero también hay más. Cuando los elfos enseñaron a los humanos el arte de la magia durante las Guerras Troll, se dieron cuenta que los humanos eran grandemente aptos para el uso de la magia, y que no sufrían de la sed de magia. Esto también nos quiere decir que la cuestión de la sed de magia es un problema racial, como la sed de sangre lo es en los orcos. Hay que hacer la salvedad de que sed de magia no es lo mismo que corrupción por el uso de la magia, así que los humanos sí se podían corromper si abusaban de la magia, pero no eran adictos a ella por su simple uso.
Ahora, personalmente, yo sí creo que al final de esta expansión, los elfos encontrarán la cura a la sed de magia, que era la misma que hacía tiempo ya tenían, pero que no habían tomado en cuenta: la Luz Sagrada. La Luz Sagrada ya ha demostrado que puede suplir la necesidad de uso de la magia en los altos elfos que continuaron perteneciendo a la Alianza luego de que Kael creara a los Blood Elves. Esto incluso se aplicaba para los elfos que continuaban practicando la magia arcana, porque la Luz Sagrada venía a saciar la sed espiritual que el uso de la magia arcana creaba en el interior de los elfos. Pero también, inclusive, existen elfos de sangre que son capaces de resistir la sed de magia sin siquiera seguir a la Luz, como es el caso de los Rangers, porque la disciplina milenaria con la que están entrenados les permite suplir la necesidad de magia.
A mí me parece que el hecho de que Lady Liadrin se alíe con A'dal es el inicio de la redención de los elfos en todos los aspectos. Es más, para que esto funcione totalmente, el Pozo del Sol debe ser destruído por completo, porque los elfos tienen que superar su necesidad del Pozo si quieren curarse totalmente de ella. Ahora bien, a como está planteada la historia en el último parche, veo la posibilidad de que el Pozo siga existiendo, en su versión purificada, luego de la derrota de Kil'jaeden. Esto llevaría a los elfos al estado en el que se encontraban antes de la invasión del Azote, con una salvedad: la línea real ha sido quebrada y el último de los Sunstrider asesinado. Los elfos quedarían sin un líder "oficial", salvo que tomemos a Lor'themar y a Lady Liadrin como los nuevos líderes de toda la raza elfa.
Si los elfos continuarán perteneciendo a la Horda o volverán a la Alianza, es un misterio. A mi ver, y como bien dice Koma, cuando los elfos ven superado un problema y se dan cuenta de que el asunto ya no les atañe, dan media vuelta y se olvidan del resto del mundo. Para efectos de jugabilidad claro, es más probable que los elfos sigan perteneciendo a la Horda, por lo menos hasta que acabe WOW y saquen un nuevo juego (un WC4, por ejemplo). Para efectos del lore, también se justifica que la situación siga igual. Los elfos, ante todo, son honorables, y prometieron fidelidad a la línea de sangre de Thoradin porque este les había ayudado en las Guerras Troll. Cumplieron su promesa hasta que el último descendiente de Thoradin murió (Anduin Lothar). Luego de eso, simplemente ya no tenían ninguna obligación (se podría decir que es un aspecto muy cultural de ellos). Con la Horda puede ser igual: los elfos podrían prometer fidelidad a la línea de sangre de Thrall por haberlos ayudado en su momento más oscuro. Claro, la situación entre la Horda es distinta que en la Alianza: un buen día, un nuevo dictador orco puede surgir, matar a Thrall y hacerse con el poder por la fuerza, como está acostumbrado entre los orcos, desestabilizar todo el sistema y así, dar un motivo a los elfos para "salirse" del pacto. Esto tampoco garantizaría que se unieran de nuevo a la Alianza. El pacto con la Alianza fue una cuestión de honor (por lo de Lothar) y de necesidad (cuando vieron sus bosques quemados y su Piedra Rúnica profanada, y a la Horda aliada con sus enemigos Trolls), pero esto no quiere decir que una purificación de la raza elfa lleve, porque sí, a su reincorporación a la Alianza (claro, siempre pueden existir voces entre los altos elfos, principalmente los aliados de Theramore, de que, ahora que todo está bien, su país vuelva al seno de la Alianza, aunque es difícil).
Queda, también, una última arista: Valeera Sanguinar está enamorada de Lo'Gosh, quien en realidad es el Rey de Stormwind Varyan Wrynn. No sabemos si la esposa de Varyan aún vive, pero dependiendo de ello, podríamos tener dos escenarios: si está muerta y Valeera se casa con Varyan, habría una unión humano-elfa que podría facilitar la negociación con Quel'thalas, o bien, si la esposa de Wrynn sigue vive y este decide quedarse con ella porque es su deber de hombre casado, Valeera podría resentirse y abogar por un endurecimiento de la relación Alianza-Quel'thalas. Hay otra variable más: el nuevo líder del Kirin Tor es Rhonin, cuya esposa es nada más y nada menos que Vereessa Windrunner, la hermana menor de Alleria, la última heroína elfa que la Alianza recuerda. Y hay más: la misma Alleria es esposa de Turalyon, que no solamente es un paladín, sino también el máximo General de los ejércitos de Lordaeron (una nación que ya no existe, pero que los humanos luchan por recobrar), y el heredero del mando tras la muerte de Lothar.
Así pues, vemos que hay mucho por donde seguir desarrollando la historia. Las posibilidades son amplias, pero aventurarse a decir ahora por donde irán los tiros, es simplemente imposible. _________________
Mandado: Vie Mar 28, 2008 3:29 pm Asunto del mensaje:
Pues sólo me queda ponerte un /clap
(Como el pc no me deja ponerme con ningun juego (wow incluido ) aprovecho para probar a hacer estas chorraditas) _________________ (Y el de la armadura antes era Arthas, no te digo mas)
Asi Dios mató a todos... a los buenos... a los malos...y hasta a Steve
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